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Ver: la fuente inagotable de libertad interior




Madame Jeanne de Salzmann


Estamos evocando aquí estados más altos de conciencia, gracias a los cuales todo el ser se abre, pueden pasar influencias más finas, y comienza una transformación del cuerpo con el despertar sucesivo de diferentes centros o chacras. 
Sepan que no es suficiente alcanzar el Nirvana o liberación para quedar aislado de todas las tentaciones y dificultades del mundo. 
Hay una clase de "nirvana" que implica un corte total con el mundo, donde uno asciende al último grado y entonces se queda ahí, pero no es el nirvana real. La etapa más difícil de todas es descender luego -es decir, descender al mundo y participar. Y para comprender eso, uno debe comprenderlo en el cuerpo. La mente puede ser eliminada en cierta forma, el sentimiento también, pero el último y más difícil paso es el descenso y la encarnación en el cuerpo, para que así pueda realizarse completamente la transformación. Y eso conduce a un estado de participación completa en pleno sentido de la vida.



Venimos aquí llamados por un fuerte deseo de lo milagroso


Notas de Madame de Salzmann
Domingo 19 de febrero de 1967 (Armonk)

Mme. JEANNE de SALZMANN

Es extraño; todos venimos aquí llamados por un fuerte deseo de lo milagroso.
Y aquí nos encontramos de nuevo trabajando en costura o plomería o cocinando u otras actividades.
¿Cómo relacionar estas dos cosas, lo milagroso y lo de la vida?
POR MEDIO DE LA ACCIÓN
Sin acción no existe lo milagroso ni la vida. Pero, cuando pensamos en la acción nunca se nos ocurre que las acciones pueden ser radicalmente diferentes en su esencia. Vemos claramente la diferencia de calidad que existe entre la madera y el metal y estamos en lo cierto, pero no vemos que las acciones pueden variar y ser tan diferentes unas de otras como diferentes materiales.
Sabemos que nuestra acción es tomada con un cierto propósito, con una meta, que producirá un cierto resultado, siempre estamos pendientes del resultado y de la meta.
Pero nunca nos fijamos en la acción en sí.
Sin embargo LA META NO DETERMINA LA ACCIÓN.
Puedo tener una meta bien clara,  y las fuerzas involucradas en mis acciones pueden ser de un tipo tal, que impiden lograr esa meta y den como resultado algo totalmente inesperado.

Las fuerzas que entran en la acción son las que determinan el resultado.
El actuar con fuerzas equivocadas producirá resultados contrarios a los deseados.
Estamos ciegos a las fuerzas que integran nuestro actuar, nunca estamos concientes de ellas y por lo tanto nunca sabemos cuales serán las consecuencias de nuestro actuar.

Lo milagroso es la entrada en acción de fuerzas conscientes.
Fuerzas que saben por qué están ahí y pueden demostrarlo.

Lo extraordinario es que el Trabajo existe aquí, hoy día y que ofrece la posibilidad de comprender las fuerzas que lo animan.
Este Trabajo es algo vivo, una realidad orgánica que puede crecer y crear nuevas posibilidades. Nos encontramos en un tiempo muy difícil. La condición del mundo así lo demuestra. Quizás si los tiempos no fueran tan difíciles, estas ideas no estarían a nuestro alcance.
No son ideas ordinarias las cuales se encuentran cuando sea. Es nuestra responsabilidad la de comprender esto y ver la importancia de estas ideas.
Hoy están activas entre nosotros, mañana puede ser que ya no existan, porque para que puedan sobrevivir es necesaria una cierta unión. Para ser capaces de responder a lo que nos piden y mantenerlas vivas, debemos estar dispuestos a Trabajar juntos y en la misma dirección. Estamos hablando de fuerzas muy grandes y poderosas, y así de grandes son también las fuerzas que se oponen. Si nos olvidamos de esto nos encontramos separados.
Hoy en nuestro Trabajo nos encontramos como en un gran acumulador lleno de energías diferentes; si estamos juntos recibiremos las energías necesarias. Pero si estamos separados, nada se podrá retener.

La atención es la verdadera meta


Mme. JEANNE de SALZMANN


Otra vez estamos muy alejados de lo esencial. Aun si regresamos, si volvemos a comenzar, así es como se repetirá, como tendrá que ser dentro de nosotros. Constantemente tendremos que pensar acerca del significado de nuestro trabajo, del significado de nuestra presencia y en que dirección nuestro trabajo va. Eso nunca debe olvidarse; y eso es lo que olvidamos todo el tiempo. Perdemos el significado, y debemos regresar y regresar. No debemos pretender y tomar por garantizado que comprendemos el significado y que ya sabemos cuál es. No es cierto. Hemos olvidado una y otra vez.
Cada vez que nos reunimos hemos perdido el significado y debemos renovarlo una y otra vez para cada uno de nosotros. Es un momento de cuestionamiento agudo, y si no comprendo por mí mismo qué estoy haciendo, qué está en juego, qué está en cuestión, si no lo comprendo, cada vez aparecerá algo diferente que no puedo evaluar, pero que irá en dirección opuesta al trabajo.
Debo darme cuenta de eso. Es una ley contra la que no puedo ir. Por lo tanto cada uno debe enfrentarlo por sí mismo de una manera nueva. Esto es realmente algo esencial. Mi esfuerzo debe estar claramente orientado; lo que estoy buscando debe ser más claro. Y tengo que aceptar que es una dirección compartida. Si comprendo menos que los otros y si algunos vislumbran más que otros, no importa. La dirección en la que vamos está siendo reconocida.
Deseo conocerme a mí mismo plenamente, como una totalidad. Por lo tanto trato de mirar en mí mismo y trato de estar vigilante. La atención es la verdadera meta. Si ustedes se reúnen sin vigilancia dentro de sí mismos, pueden estar seguros que es inútil estar juntos. Van a ser tomados por una y otra cosa. Es necesario que yo sepa qué es lo que estoy buscando dentro de mí mismo. En cierto modo vigilante, con un intenso esfuerzo, por que todo depende de eso. Voy a fallar. Voy a perderlo. Voy a ver que lo pierdo y ello me recordará por qué debo hacer una y otra vez este esfuerzo. Sé que no soy solamente este ser automático. Sé que existe algo dentro de  mí, una esencia con la que debo entrar en contacto, y a veces la necesidad de eso está allí y algo de eso se siente.
"Al mismo tiempo, yo sé que quiero ir hacia la vida y no es solamente un deseo. Quiero perderme. Anhelo perderme. No se lo que ello significa. No sé por qué. Siempre pienso que es esta maligna identificación la que me toma, esta maldita vida la que me arrastra. No es cierto. Voy hacia ella. Hay algo en esto que me gusta, y yo no sé, y debo darme cuenta que ésta es mi pregunta ardiente"
Al mismo tiempo, yo sé que quiero ir hacia la vida y no es solamente un deseo. Quiero perderme. Anhelo perderme. No se lo que ello significa. No sé por qué. Siempre pienso que es esta maligna identificación la que me toma, esta maldita vida la que me arrastra. No es cierto. Voy hacia ella. Hay algo en esto que me gusta, y yo no sé, y debo darme cuenta que ésta es mi pregunta ardiente. Después de todo se trata de Mí. No se trata de algo distinto de mí. ¿Cómo es que puedo ser tan diferente bajo una y otra influencia? ¿Qué es lo indeseable en eso y qué es lo natural? No lo sé. Y no lo sé porque veo los hechos y los juzgo, y no me veo a mí mismo en esto. Pierdo la visión de mí. Allí está mi debilidad. Pero esta clase de atención, este estar allí todo el tiempo, sintiendo esa fuerza, teniendo esa fortaleza y deseando no apartarme de ella, posibilitará un cambio en mí. Me volveré otro hombre cuando pueda permanecer realmente en esa actitud. Este es el único significado de mi esfuerzo. Estoy aquí por eso, y siento lo mismo en los otros. Sí. Ellos también lo saben en mayor o menor medida. Bien puedo darme cuenta que en el subconsciente desean eso mismo. Porque no siempre esto es tan conciente. Sin embargo no es otra cosa lo que deseamos.
Y lo que debe ser buscado y compartido es exactamente esta necesidad de ayudarse mutuamente, porque uno solo es demasiado débil. ¿Cómo puedo estar vigilante? ¿Quién me lo recordará? En la vida, todos y cada uno, en vez de recordarme, me empujan fuera de ese lugar. Todos son mis enemigos porque me alejan de ese lugar. Necesito un amigo. Alguien que tenga la misma meta, como si fuera de la misma familia. Hasta que esto llegue a crear cierta corriente de energía, una vida vibrante, una energía vibrante, de una clase y calidad que no puede generarse de otro modo. No puede hallarse en el nivel de la vida subjetiva. Es de otro tipo. Y esta energía especial, con todo lo que ella implica, no puede crearse con la clase de sentimiento egoísta que está dentro de la vida. Esta devoción a la verdad, la verdad que es algo vivo y no una forma abstracta, vive dentro de mí y puede hacer nacer en mí un sentimiento de respeto y un deseo de no apartarme de allí.
Y si veo que puedo sostener y mantener el esfuerzo de otro, esto va a ayudarme y enriquecerme más. Y esto es lo que puede surgir y darse entre unos y otros. En todo caso, esta suerte de relación es lo que puede intercambiarse y ser compartido entre nosotros.
Y esta relación es mucho más valiosa que cada uno de nosotros individualmente. Esta relación tiene más significado objetivamente que cualquier manifestación individual, porque es diferente de la que cada uno trae consigo a esta clase de vida. Es como una fuerza que juega su propio rol dentro de la escala de fuerzas y que podría tener una especial influencia, una significación propia.